Fundación Globalcaja HXXII, la UCLM y U4Impact suman 14 TFG y TFM en marcha con siete empresas de la región. Así reparten los proyectos por áreas y organizaciones.
El programa Desafío 360, impulsado por Fundación Globalcaja HXXII junto a la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) y U4Impact, ha hecho balance de su primer curso: 14 proyectos de TFG con empresas en Castilla-La Mancha están en marcha, desarrollados por otros tantos estudiantes de último año. El acto de presentación, celebrado en el edificio Melchor de Macanaz del Campus de Albacete, reunió a cerca de medio centenar de universitarios de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales junto a representantes de las empresas participantes.
Según los datos aportados por la organización, los 14 proyectos cuentan con 15 tutores de la UCLM y siete organizaciones implicadas. Doce de los trabajos corresponden a estudiantes de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales y dos a la Escuela Superior de Ingeniería Informática de Albacete. Por áreas:
Globalcaja y Cruz Roja son las dos entidades con más proyectos abiertos, dos cada una. El resto se reparte entre las cinco organizaciones restantes que participan en el programa. Durante todo el proceso, los estudiantes cuentan con el acompañamiento de un equipo técnico y de mentores especializados, una figura que suele marcar la diferencia entre un TFG que se archiva y uno que la empresa termina aplicando.
En la presentación, la vicerrectora de Innovación, Coordinación y Desarrollo Institucional de la UCLM, Ángela González, señaló que este modelo fomenta «transferencia e innovación atendiendo a las necesidades del entorno». El presidente de Fundación Globalcaja HXXII, Rafael Torres, situó el programa en un contexto de digitalización acelerada y la necesidad de incorporar la inteligencia artificial a la actividad de las empresas de la región.
Desafío 360 responde a una pregunta que se repite en muchas facultades: qué hacer con un TFG o un TFM para que no se quede en un documento archivado. La fórmula, ya extendida en otros programas universidad-empresa, consiste en que sea la propia organización la que plantee un reto real y el estudiante lo resuelva con acompañamiento académico y empresarial durante los últimos meses de carrera. El resultado, cuando funciona, beneficia a las tres partes: la empresa obtiene un análisis o un desarrollo aplicable a su actividad, la universidad conecta la docencia con el tejido productivo de su territorio y el estudiante llega al mercado laboral con un proyecto real en el currículum, no solo con una calificación.
El caso de Castilla-La Mancha ilustra además un patrón habitual en estos programas: la mayoría de los proyectos se concentran en Economía y Finanzas, el área con más salida directa hacia empresas locales, mientras que Tecnología e Inteligencia Artificial gana peso como segundo bloque, en línea con la digitalización que reclamaba Torres en la presentación. Para universidades y fundaciones que valoran poner en marcha algo similar, el balance de Desafío 360 aporta una referencia concreta de dimensionamiento: con siete empresas y unos quince tutores es posible sostener catorce proyectos simultáneos con seguimiento de calidad.
Si tu universidad o tu empresa quiere replicar un modelo parecido, en Solsticio ayudamos a diseñar programas de TFG y TFM con empresas. Puedes conocer los proyectos disponibles para estudiantes o hablar con nuestro equipo sobre cómo poner en marcha un programa como el de Fundación Globalcaja HXXII y la UCLM.
Información original: La Tribuna de Albacete