Qué cambia cuando tu trabajo final parte de un reto real de una organización: quién dirige y evalúa, cómo es la selección, qué dedicación exige y qué límites conviene conocer antes de postularte.
Un TFG con empresa es un trabajo final académico desarrollado sobre un reto real planteado por una organización. La universidad conserva la dirección, los criterios de evaluación y la nota; la organización aporta el contexto del reto y acompañamiento profesional. El estudiante realiza y defiende su propio trabajo: no es una práctica ni un servicio de redacción académica.
Los TFG con empresas son trabajos de fin de grado (o de fin de máster, TFM) que siguen siendo trabajos académicos oficiales, pero cuyo punto de partida es un problema real de una organización: una empresa, una administración, una fundación o una entidad. Lo que cambia respecto a un trabajo final convencional es el origen del problema y la posibilidad de trabajar con el contexto, los recursos y el acompañamiento profesional que la organización pueda facilitar.
Un TFG con empresa no es un encargo. No se compra ni se delega: el estudiante lo desarrolla y lo defiende ante su universidad, y la autoría del TFG o TFM como documento académico le corresponde a él. Tampoco es un empleo: hacer el TFG en una empresa no genera una relación laboral con ella.
Un TFG con empresa en Solsticio avanza en siete pasos, desde el registro hasta la defensa. Los plazos concretos dependen del calendario de cada titulación.
En un TFG con empresa intervienen cuatro actores con papeles distintos: la universidad, la organización que plantea el reto, el estudiante y Solsticio. Esta lista resume qué aporta y qué decide cada uno.
Un TFG con empresa aporta al estudiante un problema real y su contexto, pero exige más coordinación que un trabajo planteado solo desde la universidad. Conviene conocer las dos caras antes de postularse.
Las ventajas principales son estas:
Los límites que hay que tener en cuenta son estos:
Un TFG con empresa y un TFG tradicional son el mismo tipo de trabajo académico oficial; lo que cambia es de dónde sale el problema y el contexto con el que se trabaja. Esta comparación muestra las diferencias por criterio.
Las prácticas son una figura distinta. Un TFG con empresa no es una práctica: es el trabajo final de la titulación, y se organiza en torno a un proyecto concreto con objetivos definidos desde el inicio, lo que permite al estudiante centrarse en alcanzarlos y asumir responsabilidades desde el primer momento.
Las dos figuras no son excluyentes. Algunas organizaciones plantean un contrato de prácticas durante el desarrollo del TFG o TFM, con las condiciones que se acuerden en cada caso.
Un TFG con empresa encaja mejor cuanto más de estos seis criterios cumplas. Úsalos como lista de comprobación antes de postularte:
Para empezar un TFG con empresa en Solsticio, crea tu cuenta, revisa los proyectos abiertos y planifica con tiempo.
Explora proyectos para tu TFG o TFM
No. Para aplicar a un proyecto de TFG o TFM con empresa no hace falta tener tutor académico, aunque sí lo necesitarás para realizarlo. Si la organización te preselecciona, es el momento de empezar a buscarlo. Cada universidad define cómo se asigna y se organiza la tutoría académica del TFG o TFM, así que la coordinación de tu titulación te indicará el procedimiento.
No. Si tu universidad todavía no trabaja con Solsticio, el equipo de Solsticio contacta con la coordinación de tu titulación para validar el proyecto y asignar tutor académico. El requisito es que el TFG o TFM cumpla la normativa de tu titulación, igual que cualquier otro trabajo final.
Sí. En un TFG con empresa, la organización que plantea el reto toma la decisión final sobre la selección del estudiante. La elección llega después de revisar las candidaturas y entrevistar a las personas preseleccionadas, y Solsticio no la sustituye.
La remuneración de un TFG con empresa no está garantizada: depende de la universidad, del proyecto y de la modalidad. Algunas organizaciones pueden ofrecer una beca o ayuda al estudio, y en ese caso se indica en la ficha del proyecto; confirma las condiciones de cada propuesta antes de postularte.
La nota de un TFG con empresa la pone la universidad. La organización aporta el reto y su contexto, pero la dirección académica, los criterios de evaluación, la calificación y el tribunal siguen siendo los de tu universidad.
En un TFG con empresa, las condiciones de confidencialidad, propiedad intelectual y uso de los resultados dependen de la universidad, del proyecto y de la modalidad, y se fijan en la formalización que corresponda en cada caso. Según el proyecto, puede existir un acuerdo o cláusulas de confidencialidad, y el documento que firma cada estudiante puede variar de un proyecto a otro. Antes de empezar, confirma con tu universidad qué condiciones aplican.
Si quieres ver qué retos hay abiertos para tu área, explora proyectos para tu TFG o TFM.