Una cadena de valor no cambia únicamente con nuevos compromisos: cambia cuando encuentra talento capaz de convertirlos en proyectos reales. Así presentamos el modelo de Solsticio en el IV Foro de Proveedores Sostenibles.

La frase de Inés Carrera Fernández, responsable de Sostenibilidad en la Cadena de Suministro del Pacto Mundial de la ONU España, atravesó el IV Foro de Proveedores Sostenibles. Y también resume el reto que nos llevó hasta allí: ¿cómo puede una empresa avanzar en sostenibilidad si le faltan tiempo, capacidades o talento para convertir sus objetivos en proyectos concretos?
El 4 de noviembre, Paula Cano nuestra Marketing & Communication Lead en Solsticio, quien nos representó en la sede de ICEX en Madrid. Fuimos seleccionados como caso de éxito para mostrar una respuesta que ya estamos aplicando: conectar retos reales de organizaciones con estudiantes que pueden desarrollarlos a través de sus TFG y TFM.
El foro reunió a empresas y profesionales para hablar de las tendencias que están cambiando las cadenas de suministro. El contexto es significativo: la cuarta edición del Programa de Capacitación: Proveedores Sostenibles, impulsado por el Pacto Mundial de la ONU España, ICEX y Fundación ICO, ha reunido a más de 8.000 profesionales de 6.700 empresas proveedoras, con el apoyo de 54 grandes compañías y presencia en 87 países.
Las conversaciones no se limitaron a optimizar procesos. La idea que quedó sobre la mesa fue más ambiciosa: para competir y reducir impacto no basta con ajustar la cadena de valor; en muchos casos hay que rediseñarla.

En Solsticio aportamos una pieza que a menudo queda fuera de esa conversación: el talento universitario. Las organizaciones acumulan retos de descarbonización, economía circular, digitalización o impacto social que necesitan investigación y horas de trabajo. Al mismo tiempo, miles de estudiantes dedican sus TFG y TFM a demostrar todo lo que saben.
Nuestro modelo une esas dos realidades. La organización plantea un reto; conectamos el proyecto con el perfil adecuado; y el estudiante lo desarrolla con acompañamiento académico y profesional hasta llegar a un entregable útil para la empresa.
Durante el foro, Paula presentó este modelo a responsables de sostenibilidad y empresas participantes. El interés confirmó algo que vemos cada día: un TFG o TFM puede dejar de ser un documento que termina en un archivo y convertirse en una solución que genera valor económico, ambiental y social.

La sostenibilidad de una cadena de valor depende de cada empresa que la compone, pero también de su capacidad para incorporar conocimiento nuevo. Por eso conectamos universidad y empresa: para que los objetivos se conviertan en proyectos, los proyectos en resultados y el talento joven en parte activa de la transformación.
Si tu organización tiene un reto que lleva demasiado tiempo esperando, puedes conocer cómo trabajamos en Solsticio o explorar los proyectos reales disponibles.