Guía operativa para organizaciones que tienen una necesidad real y no saben cómo plantearla a estudiantes y universidades: plantilla copiable, ejemplo comentado y criterios para saber si el reto está listo.
Un reto empresarial se convierte en un proyecto universitario con empresa cuando define el problema, el contexto, la pregunta de trabajo, el alcance, los datos disponibles, el entregable y una persona de referencia. No hace falta llegar con la solución: hace falta formular una necesidad que pueda investigarse y trabajarse dentro de un calendario académico.
Esta guía es operativa: explica cómo redactar ese reto paso a paso, con una plantilla copiable y un ejemplo. Si antes quieres entender por qué y en qué modelos colaboran las organizaciones con estudiantes, lee la guía sobre talento universitario, empresas y retos reales.
Una necesidad puede convertirse en un proyecto universitario con empresa cuando es acotada, se puede investigar, no es crítica para la operación diaria y la organización puede dar acceso al contexto. Un estudiante desarrolla un trabajo académico, como un TFG (trabajo de fin de grado) o un TFM (trabajo de fin de máster), no un encargo de consultoría.
Encajan bien:
Entre los casos que publica Solsticio figuran, por ejemplo, una metodología para medir el impacto social de infraestructuras y procesos constructivos en Ferrovial y un plan para medir la huella de carbono en Fain Ascensores. Son necesidades con una pregunta clara y un entregable concreto.
No encajan las tareas operativas recurrentes, las urgencias sin margen para investigar ni los trabajos de los que depende una entrega a un cliente.
Un reto de empresa se convierte en proyecto universitario cuando rellenas diez campos: título, problema, contexto, pregunta, alcance, recursos, restricciones, entregable, perfil afín y persona responsable. Cada campo responde a una duda que tendrán el estudiante, la tutoría académica o la universidad.
Plantilla para un primer borrador del reto:
Título del reto: [verbo + objeto + ámbito, en una línea]
Problema: [qué no funciona o qué no sabemos]
Contexto: [área, proceso o mercado; por qué importa]
Pregunta de trabajo: [una sola pregunta que se pueda responder]
Alcance: Incluye [...]. No incluye [...].
Recursos disponibles: [datos, documentos, herramientas, personas]
Restricciones: [información reservada, sistemas excluidos, fechas]
Entregable esperado: [tipo de resultado, no la solución]
Perfil afín: [titulaciones o áreas de conocimiento]
Persona responsable: [nombre, cargo y disponibilidad para revisiones]
Comprobación de viabilidad: ¿Cabe la pregunta en un trabajo académico? ¿Podemos dar acceso a los recursos al empezar? ¿Hay alguien con tiempo para acompañar? ¿Podemos asumir que el resultado sea una propuesta y no una solución garantizada? Si alguna respuesta es no, ajusta el reto antes de publicarlo.
El alcance de un proyecto universitario con empresa se ajusta al calendario académico, no al revés. El proyecto se desarrolla a lo largo de un curso o de varios meses, según el calendario de la titulación, y tiene que terminar con una memoria que el estudiante defiende ante su universidad.
Tres reglas ayudan a acotarlo:
Como referencia de dedicación, los proyectos impulsados por Solsticio suponen más de 400 horas de trabajo académico aplicado por parte del estudiante, distribuidas durante el desarrollo de su TFG o TFM. Revisa el calendario con antelación: la validación académica y cualquier formalización necesaria pueden requerir varias semanas.
Una organización que plantea un proyecto universitario con empresa asume compromisos durante todo el curso: una persona responsable, tiempo para revisar avances, acceso a la información acordada y respuestas a tiempo. El estudiante desarrolla el trabajo, pero sin ese acompañamiento el proyecto se estanca o pierde conexión con la necesidad real.
La confidencialidad, los datos y las expectativas sobre el resultado son decisiones que la organización debe tomar antes de publicar el reto. Este apartado no es asesoramiento jurídico: en cada proyecto rigen la normativa de la universidad y los acuerdos aplicables.
La formalización de cada proyecto (convenio, acuerdo de colaboración u otra fórmula) depende de la universidad, del proyecto y de la modalidad, y la determina la universidad según su normativa. Las condiciones de confidencialidad, propiedad intelectual y uso de los resultados dependen de la universidad, del proyecto y de la modalidad, y se fijan en la formalización que corresponda en cada caso. La autoría del TFG o TFM como documento académico corresponde al estudiante.
Decisiones que conviene llevar tomadas:
Este ejemplo de proyecto universitario con empresa es ilustrativo: la organización y el reto son inventados y no describen resultados reales. Muestra cómo cambia la misma necesidad cuando se rellena la plantilla.
Reto mal formulado:
Queremos que un estudiante nos ayude a mejorar la sostenibilidad de la empresa y a ser más eficientes.
No dice qué problema hay, qué se quiere saber, con qué datos ni qué debe entregarse. Un estudiante no puede convertirlo en un TFG y una tutoría académica no puede valorar su viabilidad.
Reto accionable:
Título del reto: Analizar el consumo energético del almacén principal y proponer medidas de ahorro.
Problema: La factura eléctrica del almacén ha subido y no sabemos qué equipos o franjas horarias concentran el consumo.
Contexto: Distribuidora con un almacén de frío que funciona en dos turnos.
Pregunta de trabajo: ¿Qué equipos y horarios explican la mayor parte del consumo y qué medidas podrían reducirlo sin afectar a la cadena de frío?
Alcance: Incluye el almacén principal y los datos del último año. No incluye otras sedes ni la flota.
Recursos disponibles: Facturas mensuales, inventario de equipos y visitas acompañadas al almacén.
Restricciones: Los datos de clientes no se comparten. Ningún cambio se aplica en la instalación durante el proyecto.
Entregable esperado: Diagnóstico del consumo y propuesta priorizada de medidas.
Perfil afín: Ingeniería industrial, energética o ambiental.
Persona responsable: Responsable de mantenimiento, con disponibilidad para revisiones periódicas.
La versión accionable no promete ahorros: plantea una pregunta que se puede investigar y un entregable que la organización puede valorar.
Un reto está listo para publicarse como proyecto universitario con empresa cuando supera estos seis criterios. Si falla alguno, revisa el campo correspondiente de la plantilla.
En Solsticio, un proyecto universitario con empresa parte del reto de la organización y avanza hasta un TFG o TFM que la universidad dirige y evalúa. Solsticio traduce la necesidad en un proyecto con carga académica y lo ordena por área de conocimiento para que el profesorado pueda tutorizarlo. Según su página para organizaciones, el primer paso es contar el reto para aterrizarlo en un proyecto con objetivos claros y alcance definido, y si la organización no tiene retos identificados, Solsticio plantea un taller de activación con sus equipos.
Después, los estudiantes se postulan y la organización toma la decisión final sobre la selección del estudiante. Solsticio facilita la plataforma, las herramientas, el acompañamiento y la coordinación mediante personal capacitado de su equipo; el tipo de seguimiento depende de la modalidad. Solsticio ha impulsado más de 500 proyectos con más de 400 organizaciones.
Para conocer el sistema completo, consulta qué es Solsticio y cómo funciona.
La universidad conserva la dirección académica, los criterios de evaluación, la calificación y el tribunal. Puedes consultar las modalidades y recursos disponibles en la página de Solsticio para universidades.
Si ya tienes un primer borrador con la plantilla, el siguiente paso es revisarlo con el equipo de Solsticio para convertirlo en un proyecto universitario.
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